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"No Es Oro Todo Lo Que Reluce"

Beca de posdoctorado: Una entrevista con Verena Leusch

Las joyas que centran la atención de la arqueóloga Verena Leusch tienen dos cosas en común: están hechas de oro y la mayoría de ellas tienen varios miles de años de antigüedad. Gracias a una beca de investigación posdoctoral del Fondo de Investigación AXA, esta experta en Prehistoria e Historia Antigua está examinando 150 piezas de oro. Las técnicas que emplea no solo le permiten conocer si la joya es auténtica o no, sino que además revelan otros secretos fascinantes.

En este proyecto estás analizando unas 150 joyas. ¿Cómo realizas tu estudio?

Verena Leusch: Examino los artefactos atendiendo a tres aspectos diferentes: su forma, el modo en que fueron fabricados y su composición química. Simplemente conociendo la forma en que fueron fabricados o sus estructuras superficiales y tipología, ya podemos extraer conclusiones sobre el momento en que se fabricaron. El análisis químico es la parte más complicada de mi trabajo y me permite extraer otras conclusiones sobre la autenticidad de los objetos.

¿Podrías describir esta parte de tu trabajo con más detalle?
El análisis químico me ofrece una descripción más precisa de los materiales usados. Empiezo por lo que llaman un análisis de fluorescencia de rayos X. Esta técnica me permite determinar qué aleaciones se han utilizado; los elementos primarios son sobre todo el oro, la plata y el cobre. El siguiente paso es hacer un análisis de elementos traza, que es la base fundamental de mi trabajo. Uso un proceso llamado espectrometría de masas. Además de estudiar los componentes principales de las aleaciones de oro, también analiza cantidades minúsculas de elementos de traza, lo que me ayuda a conseguir una descripción más precisa del tipo de oro empleado. En el marco de este proyecto, la investigación debería conducirnos a otras conclusiones sobre cómo diferenciar los materiales modernos a base de oro, de materiales antiguos usados en la fabricación de objetos de oro.

¿Por qué te pones en alerta cuando una superficie está compuesta de oro puro?
La pureza del oro puede ser signo de que el objeto es falso. En la naturaleza, el oro no existe en forma pura. Siempre contiene elementos de otras aleaciones naturales, casi siempre varios puntos porcentuales de plata, y también de cobre, en menor cantidad. Por eso, por norma general, el oro extraído debe ser primero refinado artificialmente para conseguir una pureza de oro de más del 99 por ciento. Por lo que sabemos, esta técnica para elevar la pureza del oro artificialmente no se descubrió hasta el siglo VI a.C. De modo que, cuando vemos artefactos de oro que datan de una época anterior al siglo VI a.C. y, al hacer la prueba, esta indica una pureza de oro de más del 99 %, surge la duda sobre si la datación es correcta o, en general, sobre cómo se puede haber obtenido una aleación con dicha composición. Si además de tener un nivel de pureza de oro muy alto, nos cuesta trabajo detectar otros elementos mediante los métodos de detección de alta fiabilidad con los que contamos, entonces debemos considerar la posibilidad de que se trate de una falsificación. Como el director de la tesis de mi doctorado, el Dr. Ernst Pernicka, ha demostrado recientemente, la producción de un oro de pureza tan alta solo puede conseguirse utilizando técnicas electrolíticas o químicas modernas, por lo que encontrarnos con esta situación sería indicio de que el objeto es de producción moderna y no tiene más de 150 años.

De modo que el análisis de los componentes químicos puede aportarnos pistas decisivas a la hora de detectar falsificaciones, además de ayudarnos a evitar errores en la clasificación de artefactos.

¿Llevas bastante tiempo investigando en el tema del oro. ¿Has encontrado dificultades específicas en el proyecto en el que estás trabajando ahora en colaboración con el Reiss Engelhorn Museum?
La principal diferencia con respecto a mi antiguo trabajo es que mi investigación actual se ocupa de objetos que, por lo general, no han sido ubicados en un contexto determinado. Es decir, no proceden de excavaciones arqueológicas bien documentadas y es muy difícil, tratándose de objetos aislados, ubicarlos en un contexto cultural concreto. Por lo general su autenticidad histórica no ha sido verificada de forma precisa. Por eso mi forma de abordar esta investigación es muy diferente de la manera en la que lo hacía antes, no puedo asumir desde el principio la autenticidad de los objetos, como en el caso de mi tesis doctoral.

¿Qué se hace con los hallazgos descubiertos con tu investigación?
Todos los datos recogidos se introducen primero en un banco de datos para cada objeto de estudio específico. Luego debatimos y evaluamos estos datos junto con los conservadores. El primer objetivo es aportar información adicional a las diferentes colecciones sobre sus objetos y evaluar su autenticidad. Después se publicarán los datos y las evaluaciones para que otros investigadores puedan tener acceso al conocimiento adquirido. Para el proyecto en el que estoy trabajando, yo también tengo acceso a literatura sobre análisis de autenticidad de objetos de oro. Por ejemplo, al estudio llevado a cabo por colegas del British Museum de Londres. En general, la catalogación sistemática de los datos de cualquier estudio futuro relacionado con la autenticidad de objetos de oro será de gran utilidad. Cabe resaltar que, aunque los beneficiarios principales de esta investigación sean los museos, también lo son organizaciones como la UNESCO o la Interpol, que luchan contra el comercio ilegal con objetos de valor cultural.

¿Aparte de la autenticidad de joyas, ¿qué es lo que hace que un proyecto de investigación de este tipo sea de tanta actualidad?

No es que el análisis de la autenticidad de las cosas sea especialmente relevante hoy en día, sino que siempre ha sido un tema de actualidad, y este pequeño proyecto puede aportar su granito de arena a la causa. En los últimos años particularmente hemos visto desaparecer muchas obras de arte debido al saqueo de museos en lugares como Irak o Egipto. Estas obras van a parar al mercado negro, donde son vendidas. La UNESCO informa con regularidad sobre este tráfico ilegal e intenta desarrollar medidas para contenerlo. El tráfico con artefactos culturales antiguos puede reportar grandes beneficios y esto también fomenta que se pongan más falsificaciones en circulación. Una vez se pone en circulación un objeto, siempre surge la duda sobre si es el original o una réplica. Entonces es cuando se hace especialmente necesaria la realización de una autenticación minuciosa del objeto, por eso el análisis químico está cobrando cada vez más importancia.

Además, este estudio también tiene un valor histórico-cultural. Cada obra cuenta una historia, nos habla de la época en la que se hizo y de la gente que la hizo. Necesitamos saber cómo interpretar esos signos. Por ejemplo, las huellas de la superficie de un brazalete nos pueden hablar sobre los tipos de herramientas que utilizó el artista y las técnicas empleadas para fabricar el objeto. Con un contexto más amplio podemos sacar conclusiones sobre la forma en la que vivía la gente entonces y sobre la historia cultural. Un análisis exhaustivo de los objetos nos puede ayudar a corregir falsas creencias sobre el pasado. Ahí es donde reside su valor único y excepcional.

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