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El rincón Del Coleccionista: Stephanie Stokes

Judith Price, presidenta del Instituto nacional de joyería estadounidense, entrevista a la coleccionista Stephanie Stokes en nombre de AXA ART.

Stephanie Stokes creó su empresa de diseño, Stephanie Stokes, Inc., en 1982. Antes de eso se había formado con el diseñador Mark Hampton. Stokes ha realizado más de cien proyectos en Manhattan y numerosas casas en Aspen, Bel-air y toda la costa este. Stephanie comenzó su carrera como analista de seguridad y banquera de inversión en Wall Street. Después de dejar su empleo, se mudó a Tokio y se convirtió en una reconocida fotoperiodista internacional que viajaba por todo el mundo trabajando para diferentes revistas y para la Pan Am. Cuando volvió finalmente a Nueva York, se asentó y terminó un máster en el Institute of Fine Art de la Universidad de Nueva York.

Stephanie destila un enfoque reflexivo con respecto a la arquitectura, la proporción y el orden. Sus proyectos están dotados de inteligencia y practicidad, así como de belleza. Gracias a su formación en historia del arte, Stephanie a menudo presta a sus clientes servicios de asesoría y de montaje de colecciones. Los interiores diseñados por Stokes han sido publicados en diversas revistas, tales como Architectural Digest, Traditional Home y House Beautiful, así como en páginas especializadas de Internet. Ha colaborado con Chris Madden en un programa televisivo de la HGTV y aparece en numerosos libros. Rizzoli ha publicado recientemente su libro Elegant Rooms that Work: Fantasy and Function in Interior Design. Stokes ha sido durante largo tiempo miembro del consejo directivo de la fundación del Sir John Soane's Museum. Además, es amiga del Connoisseurs Circle at the Institute of Fine Art. También es patrocinadora del Metropolitan Museum of Art y del Metropolitan Opera, y antiguo miembro del Explorers Club.

Cuéntanos, ¿cómo te convertiste en coleccionista de relojes?

Tenía un reloj Cartier Panthère de oro y diamantes que había llevado día y noche durante 35 años y que esperaba que me durase toda la vida. Pues bien, un día, entrando en la cocina, se me cayó de la muñeca. Lo llevé a Cartier, pero como era un reloj antiguo, el precio del arreglo costaba más que el reloj en sí. Entones decidí salvar el reloj poniéndole una banda de satén negro y vender la pulsera.

Después comencé a estudiar relojes que pudieran sustituir a mi Cartier y descubrí una serie de cosas interesantes:

  • Para empezar, los joyeros hacen relojes preciosos para mujeres, sin embargo, los relojes que hace la industria relojera para mujeres no dan la talla.
  • Supe desde el principio que quería tener un Patek Philippe, porque ese era El Reloj. Es como llevar lencería de raso en el brazo, representa la calidad y la elegancia comedida. Compré la versión pequeña porque es un reloj de oro que puedes llevar en un rancho, en un castillo o en tu día a día sin que parezca ostentoso.
  • Después me di cuenta de que en realidad los relojes finos de los 70 son los más bonitos. Tuve un flechazo con un Laurent Piccard cuadrado con los números de zafiro, un reloj de coleccionista. Representa lo mejor del modernismo, como el edificio Saarinen que hay aquí cerca.
  • Para entonces ya estaba enganchada. Lo siguiente fue un Tiffany que pensé que quedaría genial con una correa de cocodrilo verde claro. Se trata de un Atlas, todo un clásico en EE.UU.
  • Mi última compra fue un reloj deportivo. Un Hermès de plata con una correa de cuero color vino. Como he decorado tres apartamentos para Hermès y él escribió la introducción de mi libro, le tengo un cariño especial a este reloj.

La clave a la hora de coleccionar relojes es encontrar a un distribuidor en el que puedas confiar. Conozco a Ed Faber desde hace 30 años. Creo que el mayor experto en relojes de los EE. UU., y su tienda está cerca, enfrente del MoMA. Sus conocimientos son verdaderamente extraordinarios.

Háblanos sobre tus perlas y sobre cómo modernizas tus antiguas joyas.

El príncipe Dimitri y Pat Kluge vinieron una noche a cenar a casa. Pat llevaba un collar de perlas de cinco vueltas y las perlas tenían un aspecto increíble. Le pregunté a Dimitri: "¿Por qué mis perlas no tienen ese aspecto?". Dimitri dijo: "A ver, enséñamelas". Estaban todas enredadas y dijo: "Stephanie, son espectaculares. Te voy a llevar a Assael y van a quedar perfectas". Assael es un experto en perlas consagrado, pero sin Dimitri no habría admitido mi caso.

Después de todo esto, comencé a estudiar las joyas que tenía sin estrenar. Empecé a pensar en varios pendientes de perlas antiguos, que si quedarían mejor si les pusiera un colgante aquí o si les cambiara aquello de allá... Como decoradora, me gusta trabajar con los cambios. Lleva mucho más tiempo y es mucho más trabajoso restaurar tus propias joyas que entrar en una tienda y comprarte algo nuevo. Pero gracias a los maravillosos artesanos que descubrí, pude restaurar toda mi colección. Y las piezas que no pude restaurar, se las cambié a Ed. por relojes. Fue una experiencia divertida y enriquecedora entre amigos.

Como diseñadora de interiores, supongo que viajarás mucho. Cuéntanos, ¿qué tipo de joyas te gusta llevar contigo en tus viajes?

Ahora mismo estoy trabajando en varios proyectos en Washington D. C., Los Ángeles y Colorado. Sí, implica viajar mucho, pero adoro a mis clientes.

En cuanto a los viajes de aventura, sí, paso varios meses al año en lugares exóticos. Me parece una tontería hacerte destacar como el típico "rico" en un país en vías de desarrollo. Simplemente, no es mi estilo. Por eso he llevado durante años unos pendientes de perlas Biwa de Christopher Walling que llevan 5 o 6 colgantes diferentes (coral, turquesa, ámbar, etc). Así siempre sé dónde tengo los pendientes y el reloj y nunca me preocupa dejar las joyas en la habitación.

Sé que te obsesionan los pendientes. ¿Por qué?

¡Justo ayer me compré un par de pendientes! ¡No puedo parar! Compro pendientes prácticamente en todos los países a los que voy porque al final, ¿qué es lo que más se ve de ti cuando estás sentada a la mesa? Los pendientes que llevas. Hace un par de veranos fui a Grecia y el dueño de la casa me llevó a Lalaounis. Allí me enamoré de unos pendientes grandes de plata con colgantes de libélulas. Ahora son mis favoritos.

Eres muy activa en la escena benéfica. Háblame sobre algunas de tus actividades.

Durante veinte años he estado en la junta directiva del Sir John Soane Museum, que es simple y llanamente la mejor casa museo del mundo. La Soane está situada en Londres, pero es un destino para viajeros de todo el mundo. Nosotros los hemos ayudados con los edificios y las renovaciones. También tenemos en marcha diferentes programas en la Universidad de Nueva York.

Mi segunda pasión siempre ha sido mi alma gemela, el Institute of Fine Arts. Soy miembro de su comisión de arte contemporáneo y quiero becar a un estudiante del centro con un viaje. Me gustaría que algunos de sus estudiantes pudieran disfrutar de la oportunidad de viajar a Italia, a Francia o a Asia para estudiar arte.

Mi tercera pasión es el Visiting Nurse Service of New York. El Visiting Nurse Service of New York me ha salvado la vida cuatro veces ya. Han venido a mi casa en cuatro ocasiones y me han cuidado cuando he tenido enfermedades graves y en los postoperatorios. Uno tiene que decidir cuáles son sus pasiones reales y a quién le debes algo. Yo le debo muchísimo al Visiting Nurse Service of New York.

Images courtesy of Stephanie Stokes and the National Jewelry Institute.

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